Lo que ha hecho la crisis con las familias

Hasta hace unos años era fácil encontrar familias con todos sus miembros trabajando, el padre y la madre con su trabajo de siempre con unos sueldos considerables o dentro de lo denominado normal, y con el hijo mayor trabajando ya en un empleo relacionado con sus estudios, y al menor que acaba de terminar la carrera y ya está colocado en un trabajo desarrollando sus conocimientos. Pero esto ya es coas del pasado, ahora la mayoría de las casas españolas tiene a alguno de sus miembros en situación de desempleo y en algunos casos todos los que forman la unidad familiar han perdido el trabajo por causa de la crisis y por una cosa o por otra no han podido volver al mundo laboral.

En estos casos, las familias hacen todo lo posible por ahorrar cada céntimo que entra en casa, cada euro es tratado con esmero para estirarlo lo suficiente para que haya para todo. Los gastos no son pocos entre hipotecas o alquiler, servicios de gas, luz y agua, el teléfono y la alimentación son gastos fijos mensuales de los que no nos podemos desentender, aun así hacemos todo lo posible por gastar lo mínimo posible para que las facturas no sean muy elevadas.

Gastos extra como compras de electrodomésticos o reparaciones al coche se hacen recurriendo a piezas desguace que hacen el mismo servicio y son bastante más económicas. Los gastos adicionales como pueden ser celebraciones de cumpleaños o caprichitos que por pequeños que sean cuestan unos euros son totalmente prescindibles cuando no sabes si vas a llegar a fin de mes con lo poco que te queda.

Una verdadera pena estas familias que a expensas de la crisis lo han perdido todo, no solo los trabajos, si no que a consecuencia de la pérdida del puesto de trabajo han perdido también sus casa por falta de pago y el coche y el cole de los niños que era privado ya hora tendrá que ser publico y todo lo que cuesta mantener por qué todo, absolutamente todo, tiene un precio. Estas familias acaban separándose porque los problemas económicos son los principales destructores de la armonía familiar y las personas que se ven afectadas por la falta de dinero viven muy nerviosas y por consecuencia acaban pagando sus problemas y sus frustraciones con las personas que tienen más cerca.

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