Nada más necesario que un buen afilado

¿Qué haríamos con un cuchillo que no corta?

Desde la más remota antigüedad, el ser humano precisó de objetos cortantes, en el paleolítico con el Sílex y a lo largo del tiempo, con diferentes desarrollos, materiales y técnicas de aleación y forjado, aparecen cuchillos, puñales, espadas, japonesas , españolas, egipcias, romanas…

Así mismo apareció la necesidad de amolar esas herramientas y también nació el oficio de afilar.

El afilado con piedra es un arte y en él lo vemos expresado, en obras como las de Goya o Puga. En nuestro país la gran tradición de afiladores está en Galicia, se tiene noticia de ellos al menos desde el siglo XVII, afilando desde con piedras asentadas al suelo en ruedas de madera hasta en bicicletas, motos etc.…

Para un afilado correcto es necesario piedras grandes, y con distintos granos, pues cada herramienta necesita su grano especifico, se necesita una gran estabilidad, que la piedra no bambolee, que sea suficientemente grande para poder aplicar el grado justo a la hoja, por ese motivo, es casi imposible hacerlo en motos, por ejemplo, ya que el pulso es esencial en este oficio, el cual proporciona al buen afilador el tacto y el ojo para vaciar cada cosa en su ángulo correcto de lo contrario no se hará correctamente, sobretodo en la herramientas de oficio, como los cocineros, carniceros, pescaderos… que necesitan un cuchillo en perfectas condiciones.

También es importante decir que el útil cortante, al ser afilado, llega a una gran temperatura por la fricción con la piedra y si no se usa abundante agua, pueden destemplarse y que el acero se vuelva frágil.

Afilar correctamente conlleva tiempo y experiencia, que normalmente encontramos en lugares especializados como las cuchillerías, donde disponen de talleres apropiados técnicamente para el afilado profesional de cada herramienta, sea cuchillo, alicate de cutículas, navajas de afeitar y un largo etcétera.

Es un oficio generacional, pasa de padres a hijos y por desgracia se está perdiendo.

Buscar el lugar y profesional adecuado revertirá positivamente en nuestra herramienta y bolsillo, pues una vez se afila algo mal, es muy difícil solucionarlo. Nosotros algo sabemos sobre cuchillos y navajas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *