MUSICOS DESDE LA CUNA

Un niño viene al mundo dotado de infinitas posibilidades de aprender. Sus talentos nunca serán mayores que en el momento del nacimiento y cuenta para desarrollarlos con el más maravilloso instrumento que se conoce, el cerebro de un recién nacido. Desde fuera, sus padres se convertirán en sus primeros y más significativos maestros y a través de sus cuidados y estímulos favorecerán, aún sin proponérselo, los primeros y más significativos aprendizajes.

Así lo hacen de manera espontánea y natural con el lenguaje. Los padres hablan al niño, sin planes, sin expectativas, ofreciéndole simplemente una comunicación viva que le posibilita asimilar por sí mismo, a su ritmo y manera, una herramienta que influirá drásticamente en su propia configuración cerebral y que le abrirá las puertas de formas más complejas de pensar y entender el mundo.

En un mundo ideal, lo mismo ocurriría con la música. Los padres serían un ejemplo de musicalidad y llenarían de música los momentos más preciosos de la vida del niño, llenarían sus juegos, sus viajes, sus sueños, su vida familiar y social, y así el niño, de la misma forma que hace con el lenguaje, comenzaría él mismo a pensar música y a crear su mundo musical interno. Su musicalidad expresaría su vitalidad, su creatividad, su originalidad, su genialidad.

Pero raramente es así. En la Escuela de Música con Corazón www.musicaconcorazon.com ayudamos a los padres a guiar y acompañar a sus hijos en un aprendizaje musical tan natural y significativo como lo es el lenguaje.

Deja un comentario